lunes, 9 de marzo de 2009

Día de la Mujer Trabajadora


"Habrá igualdad cuando una mujer incompetente

ocupe un puesto de gran responsabilidad"



viernes, 6 de marzo de 2009

Conversaciones de domingo

Dos mujeres maduras discuten en una terraza el domingo a la hora del aperitivo.

- Pues, yo estoy en contra del aborto. En el mismo momento en que se unen óvulo y espermatozoide hay una persona.
- No digas gilipolleces. Eso no es más que una célula, viva, pero una célula. Además, el debate “Aborto sí o aborto no”, ya está superado. Ahora se está discutiendo si se modifica la ley del 85 y se instaura una ley de plazos.
- Si una es mayorcita para tener relaciones sexuales, que apenque con las consecuencias.
- ¿Tú crees que las mujeres que abortan disfrutan con ello? En muchos casos hay secuelas psicológicas, o lo que es aún peor, físicas. Estamos ante un problema de salud pública. Y de libertad de la mujer. En caso de violación ¿tú qué harías?
- El niño no tiene la culpa.
- ¿Y si te dijeran que tu hijo viene ciego y sordo o con enormes malformaciones?
- Seguiría con el embarazo. Ninguno somos perfectos.
- Y cuando tú no estés en este mundo para cuidarle. ¿Quién se hará cargo de él?
- (…). Yo, sobre todo, me refiero a las jovenzuelas ligeras de cascos que se quedan en estado y luego cogen la salida más fácil.
- Estupendo. Lo que tú propones es traer al mundo hijos que no quieres.
- Hay muchas mujeres que no pueden quedarse embarazadas y que estarían encantadas de adoptar el bebé de otra.
- Lo mejor sería que se incrementara la educación sexual en las escuelas. Falta nos hace.
- Estoy de acuerdo.


Las dos beben un trago de sus cervezas.

- Y ¿qué te parece todo lo que está pasando con los bancos?
- Todos son unos ladrones.
- Sí, lo son.

Fin de la conversación.

jueves, 5 de marzo de 2009

Chinitas en el zapato

Me gusta y disgusta Facebook a partes iguales. Cada día sumo nuevos argumentos a favor y en contra que dejan la balanza más o menos equilibrada. Reconozco mi fascinación por los grupos que crea la gente, expresando sus filias y fobias, y siento especial predilección por los que derriban algún tabú.

En Suecia, por ejemplo, se están multiplicando los grupos en contra la posible financiación pública de la boda de una de sus princesas. Ya se cuentan por decenas de miles los seguidores de "Niégate a pagar la boda de Victoria" o "No quiero pagar la boda de Victoria".

No usan ni circunloquios, ni perífrasis ni otros recursos cobardes. Llaman al pan, pan y al vino, vino. Ya podría aprender la gran prensa sumisa, cagueta y achantada, que secuestra debates que interesan a todos, como es el de la monarquía.